El corazón se me sale del pecho. Me dejo caer, escociéndome las manos y las rodillas. Espalda apoyada, incapaz de dejar de jadear. La cabeza me late con fuerza. La adrenalina ruge en mis oídos. Cierro los ojos, trago saliva, hipeo.
Poco a poco, el peligro se aleja. El ritmo cardíaco vuelve a ser el normal. Siento el frío húmedo, cala hasta los huesos. Me duele la cara. La dopamina irrumpe con fuerza. Grito. La noche se traga el eco. Me levanto y grito hasta enronquecer. Me golpeo el pecho, la cabeza. Salto golpeando el suelo con fuerza. Mi grito se ha convertido en un rugido. Aún sangro por la nariz. Tengo trozos de carne debajo de las uñas.
La noradrenalina me sume poco a poco en una leve somnolencia. Las manos todavía me tiemblan. Recuerdo las miradas de terror, los gritos de desesperación, los miembros agitándose pidiendo auxilio. El frío se intensifica. El sufrimiento ajeno es mío ahora. Sollozando, extraigo una astilla de hueso ajeno de uno de mis pezones. La tiro a mis pies y la miro, horrorizado. Ya no tengo piedad. Solo siento el frío.
Mis manos no deberían servir para hacer el mal.
Pobre excusa.
Bienvenido. Hace tiempo empecé a escribir una novela. Aquí está, aunque últimamente la tengo algo olvidada.
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Last update: November 25th 2009, 0:12:13